El 1º de Diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA. Este día el mundo se vuelca en conocer los avances médicos y científicos que se han logrado para detener la pandemia que cada año es causante de la muerte de millones de personas en el mundo. De acuerdo con los datos presentados por ONUSIDA, parece que los avances son significativos: la tendencia de los últimos 8 años muestra un descenso del 17% en nuevas infecciones, esto quiere decir que de acuerdo a los datos aportados por algunos países, las políticas preventivas comienzan a dar resultados. Sin embargo en otras latitudes creció de manera importante.
Actualmente a nivel mundial 33.4 millones de personas están infectadas con VIH. Cada día 7,400 personas se infectan en el mundo por lo que en 2009 hubo 2.1 millones de nuevos infectados. De acuerdo con datos del Centro Nacional para la Prevención y Control del SIDA (CENSIDA) en México existen 220,000 personas adultas infectadas por el VIH (2009), de las cuales el 60% corresponden hombres que tiene sexo con otros hombres (HSH), el 23% a mujeres heterosexuales y 6% a clientes de trabajadoras sexuales, principalmente heterosexuales.
De los 220 mil infectados en México, El 27% se encuentra recibiendo terapia ARV, en alguna de las instituciones de salud del país o en la medicina privada; un 14% han sido detectados como portadores del VIH, pero aún no requieren iniciar el tratamiento ARV. Sin embargo, el 59% restante son personas que se encuentran infectadas por el VIH, pero que ellas no lo saben. En el 2007 se registraron 5 mil 93 defunciones relacionadas con VIH.
La epidemia del SIDA en México es predominantemente sexual, ya que este tipo de transmisión ha sido la causante de más del 90% de los casos acumulados de SIDA.
Ahí están las cifras y seguramente a lo largo del día se revelarán otras tantas. Pero ¿qué nos dicen? Que en México el VIH sigue siendo sinónimo de muerte. A pesar de los esfuerzos institucionales por garantizar la cobertura médica a través del fondo para la prevención y tratamiento de VIH-SIDA y la infraestructura creada para tal efecto, el gran obstáculo en México siguen siendo los mitos, estigmas y fantasmas alrededor de la enfermedad.
La discriminación hacia la población infectada, cancela toda posibilidad de un mejor futuro cuando menos en el corto plazo. Debemos de entender que cualquier forma de estigmatización o violencia actúa en contra de quien la infringe, me explico: la discriminación inhibe a las personas de realizarse alguna prueba, de ahí que el 59% de los infectados no sepa su condición y con lo cual potencialmente pueden extender la enfermedad a quien les discrimina.
Se ha abordado de manera correcta como un problema de salud pública y ha logrado estabilizarse. Ahora el siguiente paso será el asunto de los derechos humanos y la educación clara y universal. De ahí que el mejor aliado para el combate al VIH-SIDA sea el Estado Laico. Un Estado corrupto por el pensamiento religioso, es incapaz de establecer políticas públicas exitosas en este sentido. En México, los marcos jurídicos institucionalizan la discriminación contra los grupos de mayor riesgo, en las legislaciones penales. Por lo que creo que los Derechos Humanos serán fundamentales en esta cruzada contra la pandemia.
Actuemos ya, millones de personas mueren por la ignorancia e intolerancia de quienes les rodean. Entendamos que todos somos uno, la enfermedad no discrimina condición o género, no discriminemos a quienes la padecen.